Quien grita más fuerte sobre su libertad?

¿Y si la verdadera libertad es aceptarse a sí mismo y ser plenamente ellos mismos, donde no tenemos otra opción? vista filosófico de la propia voluntad y libertad.

Quien grita más fuerte sobre su libertad?

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Probablemente sepa usted mismo: el que grita más fuerte, a menudo mal. Por otra parte, se evidencia por sus gritos, pero no se oye. Si aplicamos esta verdad a la cuestión de la libertad, se vuelve aún más implacable. Lo que grita en la barra de borracho, absolutamente incapaz de dejar de beber? Por supuesto, él grita, tiene todo el derecho a beber otra copa de que él es un hombre libre, maldita sea! Que una y otra vez repite la reaccionaria en cautiverio propia amargura? Que tiene todo el derecho a pensar lo que piensa, y que él es libre de amar a nuestro tiempo. Declarar que los que corren su propio mal pasiones, el odio y la envidia? Que son personas libres y tienen el derecho a pensar como piensan.

Espinoza señaló que en la "ética": "Borracho convencido de que se determina libremente por el alma dice que luego de una sobria le gustaría recuperar. Del mismo modo, loco, habladores, niños, y muchos otros de la misma clase están convencidos de que hablan determinadas libremente por el alma, 2, mientras incapaz de contener su impulso supera la actividad vocal ". Si ellos no pueden evitarlo, es sólo porque es más fuerte que ellos. Parece que el atractivo de la libertad indica precisamente su ausencia, como si ser dependiente, determinista su entorno social, sus pasiones tristes o su inconsciente, no podía hacer otra cosa que hacer referencia a lo que le falta. Por el contrario, cuando experimentamos la plenitud de la libertad, no podemos pensar en recordar a los demás cómo nos encontramos en el momento libre. La sensación de que estamos completamente autosuficiente: por lo tanto, no tienen ningún deseo de gritar acerca de nuestra libertad en todos los ángulos. Por supuesto, no hay nada que probar que esta impresión de la libertad es la verdadera libertad. Pero si no se siente la necesidad de gritar al respecto, o insistir en ello, ya que significa que nos hemos encontrado algo real, algo que es suficiente. De hecho, para cumplir con el presente, puede ser una alegría, y esa alegría en vez causada por la ausencia de nuestra propia voluntad, de nuestro libre albedrío ... Sí, en general somos los hijos de nuestra infancia, nuestros padres, nuestro medio ambiente, nuestro lenguaje, nuestros genes y biografía. Nosotros no elegimos y no podemos cambiar eso. Pero, tal vez, somos libres en otro sentido. ¿Qué pasa si nuestra principal la libertad - y en esto, nos dijeron los estoicos y el psicoanálisis, Spinoza, Nietzsche y Bergson, incluso - es la capacidad de aceptar lo que no podemos cambiar? ¿Qué pasa si la verdadera libertad es ser plenamente lo que somos y lo que tan pocos de nuestras elecciones? En ese caso sería claro que la libertad en este sentido no tiene sentido llorar; pero tiene todo lo que podemos experimentar.

1 B. Spinosa "ética" (ABC, el alfabeto Attikus-2015)